Wednesday, September 9, 2015

Mi experiencia Vipassana (I)


"Hoy es el primer día del resto de tu vida", una frase que no comprendo bien pero que se me viene a la mente ahora que voy a escribir sobre esos diez días que pasé viajando hacia mi interior. Fueron diez días llenos de aprendizaje, de reflexión y de mucha paz, de esos momentos donde puedes mirar al cielo, sentir el aire en tu rostro y agradecer a la vida por estar en el aquí y el ahora. No llegué a conseguir la telekinesis que, entre bromas, comentaba con amigos, pero me llevé tantas cosas, las cuales iré recordando y ordenando conforme transcurran estas líneas.




Culminar mi primer curso de Vipassana fue la mejor experiencia que he tenido desde que me formé como coach. Fue tan significativa que puedo colocarla al mismo nivel de trascendencia e impacto en mi vida. Por momentos dudé en ir, pensaba en diez días aburridos, llenos de restricciones y falta de libertad. Felizmente, ya me había inscrito y había confirmado mi participación; ya había comentado a más de uno que desde el 5 hasta el 16 de agosto iba a estar inubicable. No había forma de echarme atrás. Citando a mi madre, me dije "vas porque vas" (razonamiento brillante).


Los días anteriores a mi partida los sentí con aroma de despedida, como aquellos días donde llegaba enero y sabía que me tocaba ir de viaje a pasar mi verano a los “Yunaites”; durante 6 años fue así… Llegó el ansiado día. Me desperté temprano para alistar mis maletas. Mi padre me ayudó comprando algunas cosas que me faltaban y antes de despedirse, me abrazó y me dijo que vaya y viva mi experiencia. Sabias palabras...


Y así partí hacia el punto de encuentro, cargando mi mochila, un maletín y una bolsa de dormir, la cual casi dejo olvidada en la fría acera de la Javier Prado, si no hubiera sido por un amable señor que cruzó la avenida casi corriendo para devolvérmela. Una movilidad nos iba a recoger a la 1:00 p.m.; sólo sabía que el curso era en algún lugar de Cieneguilla; no me importó saber más. El carro (que en realidad era un micro alquilado de la ruta Javier Prado - Cieneguilla) llegó tarde y acabamos partiendo cerca de las 2:00 p.m.. Como es ya mi costumbre al subir a un micro, me pasé todo el trayecto durmiendo y haciendo acrobacias para no golpearme contra la ventana o chorrearme por el asiento.





Al llegar vi una entrada que me hizo recordar a un colegio. El lugar era tranquilo; vi un número regular de personas, entre hombres y mujeres. Algunos socializaban y otros (como yo) fuimos directamente a la mesa de inscripción. Me tocó completar una ficha con mis datos y releer las reglas para los días del curso. Llené la ficha y fue momento de decirle "hasta luego" a mi celular (explicaré en breve el porqué); al terminar la inscripción, me dijeron que espere por instrucciones. Fui a mi cuarto asignado (el cual compartiría con tres personas más) y tiré mis bultos. No había más por hacer, así que me eché al pasto a mirar el cielo hasta quedarme dormido. No sé cuánto tiempo pasó (no uso reloj) pero después de una breve siesta a la intemperie, nos llamaron al comedor a escuchar instrucciones y a repetirnos las reglas.


Hora de decirle adiós a tu corazón tecnológico...


Una primera regla era permanecer sin contacto con el mundo exterior durante esos días. Sin televisión, sin radio, sin periódicos y, por supuesto, sin celular. La segunda regla a destacar era mantener el noble silencio durante el curso. ¿Qué es noble silencio? Evitar hablar. Esto incluye el no tener ningún tipo de comunicación con los otros participantes, ni siquiera hacer contacto visual o hacer gestos. Si te cruzas con alguien en el pasadizo, mantén la mirada neutra y dirigida hacia el piso. Comunicación cero. Mi lado antisocial me iba a servir de mucho. Piece of cake... La tercera regla es permanecer en el lugar durante los diez días de duración del curso y cumplir con los horarios. Es cierto que nadie te encadena o te amenaza para que te quedes. Eres libre de irte cuando quieras pero el curso termina al décimo día. 

¿Cómo son los horarios? Los días pueden resumirse en:

- Despertar (4:00 a.m.)
- Meditar (4:30 a.m.)
- Desayunar (6:30 a.m.)
- Descanso
- Meditar, meditar (8:00 a.m.)
- Almorzar (11:00 a.m.)
- Descanso y preguntas al profesor (los que deseen) (12:00 m.)
- Meditar, meditar, meditar (1:00 p.m.)
- Merendar (5:00 p.m.)
- Meditar (6:00 p.m.)
- Discursos (7:15 p.m.)
- Meditar (8:30 p.m.)
- Dormir (9:00 p.m.)


Otras reglas son comer lo que te dan, lavar tus platos y cubiertos, limpiar tu cuarto y baño, abstenerte de alcohol, cigarros o cualquier adicción, entre otros. Una última regla es evitar el contacto con gente del sexo opuesto; segregación entre hombres y mujeres.


El noble silencio empezaba a las 8:00 p.m., hora de la primera meditación (del curso y de mi vida).  Empezaba mi viaje Vipassana. Suena a locura el mantener el silencio y aislamiento durante varios días, y decir de qué se trata es muy distinto a vivirlo... Todo tiene un sentido, el cual vas descubriendo con el transcurrir de los días. Contaré mi experiencia, la cual es MÍA (cada quien tiene la suya). Empezaba el primer día del resto de mi vida; el primer día de la experiencia de estar conmigo mismo, con mi mente inefablemente complicada... ¿A qué me metí?


"Hello, me, meet the real me..."



(Continuaré…)

Monday, August 31, 2015

Cambia tu vida… en 30 días


            Hace algunos meses vi un video en TED que llamó mi atención. Se trata de algo muy sencillo: hacer algo nuevo, diferente, algo que no realices, y sostenlo durante 30 días, de forma ininterrumpida. Suena sencillo… sólo suena sencillo. Tan sencillo que hasta la fecha no he podido cumplirlos. Por tal razón, qué mejor forma de compartirlo con ustedes, de invitarlos a ser fiscales de cumplir los retos que me autoimpondré. Tal vez hasta se animan a ser socios desde el 1ro de setiembre hasta finales de mes.


Rutina: definición gráfica



La lógica de esto es sencilla. Se trata de generar nuevos hábitos y por ahí reemplazar los malos hábitos, si se desea. Aprendemos por repetición vivencial; mientras más hagamos algo, más se marca en la mente, al punto de dejar de ser conscientes de lo que hacemos, actuando en automático. Es como manejar un carro (bicicleta no porque no sé manejar –lo dije…), lavarse los dientes, escribir en WhatsApp o amarrarse los zapatos.


Algo que escucho últimamente es “el tiempo pasa volando”. Lo irónico es que todos los días tienen 24 horas, un día no es más largo que otro; los lunes son igual de largos que los viernes. ¿Qué cambia? Probablemente el tiempo que pasas en piloto automático. Aquí hablamos de un día. Ya estamos entrando a setiembre, hace poco era enero, ¿verdad? Lo preocupante es el tiempo que pasamos en piloto automático. Ya sea por tu trabajo, por tomar las mismas rutas, por ir a comer al mismo menú, por conversar de lo mismo, por ver los mismos programas de televisión a la misma hora… por lo que sea, somos seres rutinarios, tan rutinarios que nuestra rutina es la rutina.


Cuando iniciamos la rutina (...)


Deseo hacer setiembre memorable y recordar lo que hice cada día, sólo para experimentar cosas diferentes. No se trata de hacer cosas grandes como irte de mendigo o no comer. Puedes hacer cosas sumamente sencillas, como caminar en lugar de usar el carro, bañarte usando tu mano menos hábil, leer un libro, hacer ejercicio… La consigna es la misma: repetirlo durante 30 días de forma constante. Al día 31 serás libre. Puedes retomar tus viejos hábitos porque estarán ahí esperándote… o puedes dejarlos de lado y reemplazarlos por los que estuviste practicando durante el reto. Aquí algunas ideas para estos 30 días:


Cocinar una receta nueva cada día
Tomar una foto diferente cada día
Seguir una rutina de ejercicios
Salir a caminar treinta minutos diarios
Elige una ruta nueva al trabajo
Dejar de leer periódicos o ver noticieros
Bañarse con agua fría/caliente
Mirar un documental nuevo cada día
Hablar con una persona desconocida
Leer ‘x’ páginas de un libro
Decirle un cumplido a una persona
Cepíllate los dientes con tu mano menos hábil
Evita publicar en Facebook
Escucha música que sea de tu desagrado
Sonríe frente al espejo antes de salir de casa
Colorea mandalas


Por lo tanto, estas son las cosas que haré durante los 30 días del mes de setiembre:
·        Hacer ejercicios (30 day plank challenge, barras o el TapOut XT, cualquiera de los tres).
·        Comer una fruta diaria.
·        Leer un cuento diario (100 cuentos).
·        Tomar una foto cada día.
·        Ver un video nuevo relacionado al coaching.


Alguna vez me dijeron que la rutina mata. No sé si mata pero creo que es más una herramienta de supervivencia que de vivencia. La rutina nos mantiene en nuestra zona cómoda pero la vida se compone de cosas que están también fuera de ella. Cuando he estado en rutinas, tales como trabajo o colegio sentía que no vivía, que las cosas no tenían sorpresa ni incertidumbre, una falta de chispa… Tal vez exagero con decir que no vivía pero lo que recuerdo bien es que no sentía el paso ni la diferencia de los días. Todo era despertar, desayunar, bañarme, trabajar, cenar, dormir, y así sucesivamente… y así pasa el tiempo, porque cada vez el tiempo vuela más rápido.


(...) y cuando pasa el tiempo... y sigue pasando


Les extiendo mi invitación a hacer algo nuevo a partir de mañana. Lo peor que podría pasar es que no les gusten estos 30 días pero siempre podrán volver y retomar sus hábitos. Esto se trata de tomar consciencia de cada día, de irte a dormir pensando en que tu día tuvo algo nuevo, algo diferente y fuera de lo común. ¿Hasta ahora recuerdas esa vez que te robaron tu celular hace un año? Excelente, algo nuevo y fuera de lo común. ¿Qué desayunaste esta mañana? ¿Qué música sonaba en la radio cuando ibas al trabajo? ¿Quién fue la primera persona que saludaste en la calle? ¿No lo recuerdas? A partir de mañana, si te lo propones, recordarás un poco más que ayer. 


Desde 1928 haciendo lo mismo...


Cierro esta entrada con una frase que resume bastante uno de los propósitos de este mes:

“El tener conciencia de la rutina es dar el primer paso para cambiarla”. - Wayne Dyer


A vivir se ha dicho…


P.S.:

El video de TED: Haz algo nuevo por 30 días




Thursday, August 27, 2015

Carta a la primera mujer de mi vida


            Lejos de volverme un romántico o alguien a quien lo impactó una flecha de cupido, esta entrada tiene un propósito particular. Hace unos días fue el cumpleaños de la primera mujer de mi vida: mi mamá (cero complejo de Edipo, valga la aclaración). Aparte del saludo telefónico y preguntarle cómo está, qué tal está celebrando su quinceañero, una forma mía y muy personal de agradecerle y felicitarla es escribiendo. No le he escrito en su muro, tampoco he colgado una foto de ella. Por algún motivo no me nace hacer eso ahora.


Tus tarjetas...


Hace unos días, justo el día después de su cumpleaños, encontré una carta que le escribí hace algunos años. Muy académica, es cierto. En mi defensa, recién estaba descubriendo la emocionalidad. Recuerdo que fue producto de inspiración del momento; sólo me senté y empecé a escribir:


“Querida mamá, sé que últimamente no hemos tenido mucho contacto, al punto de sentir a veces que lo hemos perdido. Soy muy consciente de que ello te genera incomodidad, nostalgia, pesar y que puedas hasta pensar que soy un ingrato. No te escribo para decirte lo contrario ni para llenarme de excusas; te escribo solamente para decirte que comprendo cómo te sientes.

Ayer recordé con mucha alegría cuando compartíamos día a día. Hacíamos las cosas más sencillas, desde salir a caminar hasta acompañarte a cocinar; esperarte con muchas ansias a que me recojas del colegio y contarte de mi día… Con el transcurrir del tiempo todas esas cosas se fueron diluyendo. Yo me fui enfocando más a mis cosas, tú viajaste y me fui desconectando de las personas esenciales en mi vida. En resumen, crecí. Soy plenamente responsable por el nivel de nuestra relación madre-hijo. Tengo la firme intención y compromiso de mejorar nuestra relación. Imagino tu sonrisa al leer estas líneas y lo feliz que debes estar. Me disculpo por todas aquellas ocasiones donde solamente llamabas para saber cómo estaba, para solamente contarle a alguien de tu día y –por qué no- para compartir tu soledad a la distancia, mientras yo andaba pensando solamente en mí y en mi propio mundo.

Hoy y ahora es el mejor momento para mejorar, para unirnos y crecer aprendiendo el uno del otro. Estoy muy agradecido con el universo por tener una madre como tú. Una mujer amorosa, sensible, que daría todo por sus hijos, porque ama de manera incondicional y porque aprecia la grandeza de las pequeñas cosas.

Con estas líneas te invito a un nuevo comienzo. Quiero ser un mejor hijo y que tú te sientas orgullosa como madre. Lamento no haber estado atento a tus deseos y necesidades. Todo ello cambiará y mejorará a partir de este momento. Gracias por tu comprensión y por tu infinito amor. Gracias por existir y por darme la vida.

Te mando un fuerte abrazo y besos, de esos que te daba cuando era niño, de esos que quiero darte cuando te tenga frente a mí para hacerte sentir la mamá más feliz del mundo”. 


Cuando le mandé esta carta no pude ver su reacción, como tampoco podré verla cuando lea esto y la recuerde de nuevo. Conservo aún las tarjetas que me mandó a lo largo de todos estos años. Cada una era especial, única y creo que fueron los mejores regalos a lo largo de estos años; más que cualquier tontería tecnológica que mi mente de adolescente pudiera querer en ese entonces. Siempre las atesoré… Ella inició esta cadena de escribir y yo la continúo. Tal vez por ella sentí el impacto que pueden tener las palabras cuando se dicen de corazón, y quién sabe, de una u otra forma sembró mi gusto por escribir.


Por alguna razón extraña me nació escribirte por aquí, María. Esta es otra forma, un poco más memorable, de saludarte por tu día. Memorable porque podrás releerlo cuando gustes. Te saludo por aquí, a través de mi blog, porque disfrutas de lo que escribo (aparte de que soy tu hijo y si escribiera muy mal, igual te gustaría y no me dirías lo contrario); esta es una pequeña forma de regalarte algo, una tarjeta virtual, como las de papel que me mandabas todos los años. Espero que esta sea igual de buena y pueda despertarte al menos la milésima parte de alegría que me despiertan las tuyas. Feliz cumpleaños, querida mamá…






Monday, July 27, 2015

Entre copas y amigos (I): “jists” musicales


De las muchas cosas que extrañé durante mis breves viajes a los "Yunaites", las reuniones con amigos ocupaban un lugar especial, sobretodo aquellas donde nos sentábamos a conversar con alguna música de fondo y una bebida espirituosa para acompañar esas largas jornadas donde el Sol indicaba que era hora de ir a casa, no sin antes comprar el pan. Mis “farras” (palabra hurtada de alguien a quien aún considero mi amigo) me han dejado muchas cosas: risas, estupideces, malestares, amistades, cosas de las cuales nunca escribiré y mucha, mucha diversión.


Una de las más recientes tertulias alcohólicas ocurrió hace un mes aproximadamente. Era sábado por la noche y estaba con dos amigos regresando de una actividad. De nuevo, pondré nombre a mis amigos. El niño se llamará Firulais y la niña se llamará Fiorela. El panorama apuntaba a ser una noche tranquila, cada uno en su casa. Yo, viendo películas y por ahí escuchando música hasta que me diera sueño… A mitad de camino, Firulais dice “¿hay que hacer algo?”; Fiorela responde emocionada que sí. La noche tranquila dio un giro inesperado. Pasamos por Yuvitza, otra “amix”, y fuimos al grifo a comprar “vinito” (ya supondrán quiénes eligieron).


Delfín hasta el fin.


Empezó la noche, conversando de la vida, de anécdotas, de música, películas, años del colegio… Por supuesto que no podía faltar la música pero esta vez fue algo distinto. Lo normal hubiera sido poner radio o alguna recopilación de música de dos horas en Youtube, pero como no somos los más normales, empezamos a aportar nuestros “jists” (no hits) musicales. La consigna era poner la peor música posible que hayamos encontrado durante nuestras vidas… y nuestras vidas cambiaron desde ese día (al menos la mía no se hizo mejor).


He escuchado música mala, música pésima y música terrible, tan terrible que se pega en mente durante días y en algunos casos nunca la olvidas. Obviamente que “mala”, “terrible” o “pésima” depende de los gustos de cada uno. En este caso me referiré a canciones que normalmente no vas a encontrar en un playlist o en algún archivo musical personal; canciones que pueden ser gustos culposos o gustos de valientes. Escribo esto y recuerdo el video de “Torres gemelas” de Delfín Quishpe, “Atrapados en la red” de Tam Tam Go, “No mates a tu hijo” de Susy Díaz (“si quieres vivir tranquila sin que te salga barriga, tienes que ser precavida, tienes que estar convencida de dar la movida”), “La pituca” [Inglish vershon] de Tongo (“chispidanaicrai, chispidanaisofer, juaiiii”) y otras tantas joyas musicales que me perseguirán hasta el fin de mis días. Las canciones de esa noche no se quedaron cortas.


"who loves me a lot..."


Empezó Firulais, recordando la canción “La tetita” y coreando algunos pasajes. Yuvitza contraatacó diciendo que tenía una canción más reciente y la cargó en su celular:

“Empieza un nuevo día, me quiero transformar
Atrás quedó el pasado, hoy voy a cambiar
Me siento un poco rocker, estoy fenomenal
Hoy me pongo hardcore, hoy voy a cambiar…

Me pongo hardcore, ya no soy una niña
Me pongo hardcore, hoy va a cambiar mi vida
Me pongo hardcore, voy a comerme al mundo
Me pongo hardcore, ahora es mi turno…”


Terminó la canción, Fiorela y yo boquiabiertos, no sabíamos si era real o estábamos en una realidad alterna… y Yuvitza se puso a cantar sólo la frase “me pongo jarshcorsh” y estallamos en risa…


Es Monique cantando, y tus oídos lo saben


Luego de secar mis lágrimas y levantarme del suelo por la risa, era el turno de Fiorela, y su aporte fue “Tengo la casa sola” de Monique Pardo, una parodia de esas canciones que se escuchan en la radio o se bailan en Meneo; incluye video oficial con la parte de chaca’era y todo incluido… No daré opiniones del video o la canción, los invito a que lo vean…


Tengo música de la cual no me enorgullezco y seguramente poseo más de un gusto culposo pero ninguno a la altura de estos aportes. Pedí que pongan esa infame canción que me presentó mi primo en una de nuestras reuniones familiares y hasta la fecha es una referencia común en conversaciones. Firulais y Yuvitza ya la conocían y yo se la presenté a Fiorela unos días antes. La siguiente canción que escuchamos se titula (y no es broma): “Por la puta mare”. Una parte de la letra dice así: “shinco y meia, plasha Lima Shú, Lima Shú…”. Esta canción es un hit underground; muchos la hemos escuchado y la hemos cantado, pero pocos la tendremos en nuestras listas de canciones. Esta canción es única: mezcla el reggaetón con el lenguaje faite limeño, combina artísticamente la variedad musical de este tipo de música con la conversión de la letra “s” en “sh” [eshe]; cuenta con letras tan inspiradas que te atraparán y te harán al menos cantar un verso… y si por ahí te asaltan al paso, es probable que el “causha” de turno te la cante: “te vo’a meter cuchío, mete cuchío, mete cuchío, mete cuchío, mete cuchío”… Sí, esta canción es real, “por la p*** mare”…



Mete cuchío, mete cuchío...


Yuvitza siguió cantando “me pongo jarshcorsh” y al rato cambió de tema. Nuevo video, nueva canción. Título: “Gillete”:

“Mi nombre es Yasuri, Yasuri Yamileth
Te metes conmigo, te saco la gillete
Te dejo una ye que no es de yeyé
Sino de Yasuri, Yasuri Yamileth”


Eran cerca de las 5 a.m., luego de jugar “Charadas” y “Yo nunca”, ya todo valía, ya no existía la moral musical. Firulais no dio un aporte musical pero contó un chiste moralmente incorrecto que me hizo revolcar de risa (“¿Cómo llaman a almorzar a los niños de la Clínica San Juan de Dios?”). Yuvitza se puso realmente “jarshcorsh” y nos puso el último video de la noche. Canción: “Date placer con mi cuerpo”. No tengo palabras para describir lo que vimos a continuación (los reto a ver el video); no pudimos escapar de la letra:

“No voy a planchar ni voy a cocinarte
Date placer con mi cuerpo
No soy tu sirvienta, ni tu cenicienta
Date placer con mi cuerpo”


Inevitablemente términos hipnotizados y cantamos “date placer con mee cueeeerpo, date placer con meee cueeerpo”…


(...)


Terminamos las tres botellas de vino, el cansancio apremiaba y estábamos pensando cómo regresar a nuestros hogares. La noche se pasó en un abrir y cerrar de ojos, evidencia de que la pasamos muy bien. Fue la primera vez que nos reunimos a compartir unos tragos, a conversar y a pasar un buen rato. Como muchas cosas buenas de la vida, esto salió espontáneamente y sin planificación. No se ha vuelto a repetir este encuentro de ataques musicales pero espero que pronto se concrete una siguiente reunión para conversar, para jugar y para pasar unas horas de total libertad, siendo nosotros mismos.


Buena compañía, ambiente tranquilo, música, bebida espirituosa… pequeñas grandes cosas que producen noches memorables.



P.S.:

¿Cuáles son las peores canciones que han escuchado? 

Les dejo los links. Sólo para conocedores:

Delfin Quishpe – Torres gemelas
                                  
Wendy Sulca – Me pongo hardcore

Por la puta mare

Tongo – La pituca [Inglés]

Monique Pardo – Tengo la casa sola

Yasuri Yamileth – Gillete

La Tigresa del Oriente y Berta – Date placer con mi cuerpo

Tuesday, July 7, 2015

Viaje al centro de mí mismo


"The Dhamma Brothers" es un documental que recoge la experiencia de llevar el método de meditación Vipassana a la prisión de Donaldson, una de las cárceles más movidas de los Estados Unidos. ¿Se imaginan a presos meditando durante diez días ininterrumpidos? Yo tampoco... Sin embargo, luego de ver el documental, se me vino a la mente la idea de que aún hay esperanza para el mundo.




Movido por estas historias y luego de haber averiguado un poco más sobre Vipassana, me animé a inscribirme, mejor dicho, me atreví, porque algo que nunca he hecho en mi vida es meditar; nunca lo he intentado y tampoco me ha dado interés por hacerlo. Sentarme en silencio con los ojos cerrados es algo que simplemente no aguanto, mi amor hacia el caminar no me lo permite [http://el-silencio-escrito.blogspot.com/2015/03/alonso-walker.html]. Tengo que estar en movimiento y si estoy mucho rato quieto, necesito ponerme de pie y estirarme. Teniendo todo esto en mente fue que abrí la página, di unos cuantos clicks y mandé la solicitud. Un par de días después, me enviaron la confirmación de que mi solicitud había sido aprobada...


¿Para qué me metí si ni siquiera me interesa la meditación? Además de recibir con los brazos abiertos nuevas experiencias y aprendizajes, tengo una especie de fetiche con lo complicado. Si no es difícil conseguirlo, no me llama la atención y por ende no tengo sensación de logro. ¿Felicitaciones por graduarme del colegio? No, gracias, ni que el colegio haya sido difícil, nunca estudié. Cuando terminé la universidad, ocurrió lo mismo, fui uno de los menos emocionados. No lo sentí como un logro porque no le vi dificultad, no la sudé; era sólo ir de vez en cuando a clases, leer y responder exámenes largos de tres horas y ya... A puertas de terminar, me daba algo de pena dejar de ser universitario; pasaría a ser un desempleado. Cuando me contaron de Vipassana, mi primera reacción fue "¿ir a meditar durante diez días? Ni loco, qué aburrido". Esta respuesta cambió al escuchar que había personas que no aguantaban, que se iban al primer o segundo día, que era un gran reto personal permanecer ahí. "Challenge accepted" me dije en aquél entonces y ahora, continuando con mi tontas frases clichés de películas gringas, digo "bring it on, bitches".



¿Diez días de meditación, desconectado del mundo,
guardando total y absoluto silencio?
Fuck, yeah...


Luego de ver el documental me quedé conmovido. Este retiro se convirtió en una oportunidad única de estar conmigo mismo. No es cerrar los ojos y sentarte en silencio en el piso, es confrontar tus miedos, tus demonios internos y encontrar tu propia verdad y aprendizaje. Estando en silencio y meditando, diversas cosas van saliendo a flote y es momento de verlas y hacerles frente. Confieso que tengo expectativa por lo que vendrá a partir del 5 de agosto. No sé qué podré encontrar al ver mi interior. Ya he pensado que tengo algo de loco, que tengo un mundo interior medio jodido y complejo; que hubo un tiempo donde mi voz interior era mi peor enemigo y mi juez castigador; que me cuesta pensar de forma sencilla, lo sencillo en muchas ocasiones lo hago complicado, porque lo sencillo lo hace cualquiera y mi lado autosuficiente necesita alimentarse para seguir diciéndose "ya sabía que podía"; y que tengo en muchas ocasiones un ego con hipertiroidismo, mezclado a su vez con un sincero deseo de evitar el reconocimiento y el agradecimiento de otras personas.




"Ver las cosas como son" es el significado de Vipassana. Me veré tal y como soy, me haré amigo de mis demonios internos. Probablemente alguna parte de mí morirá y otras nuevas nacerán. No sé a qué me enfrento o qué podría descubrir al lidiar conmigo mismo pero tengo la firme intención de estar ahí los diez días, levantándome a las 4 de la mañana, comiendo cosas sanas y meditando y meditando. No voy a este retiro porque sienta que lo necesite pero estoy seguro que será una experiencia única. Estoy en un punto en mi vida donde estoy muy feliz por dónde estoy, con las personas que me rodean. Bienvenidos los retos y el crecimiento.


Hola, ahí estabas... y siempre estuviste.



Tal vez regrese flotando, tal vez regrese siendo el mismo o tal vez alguien nuevo. Lo que es seguro es que regresaré caminando, no sólo, sino con una mano en el hombro de mi nuevo mejor amigo: yo mismo.



P.S.: 


No puedo decir cuánto recomiendo este documental; lo pueden ver gratis en el siguiente enlace. Eso sí, pondrán a prueba su escucha en inglés: 



La página oficial de Vipassana en el Perú: